El escocés Robert Adam, arquitecto, hijo y hermano de arquitectos, impulsó el primer apogeo de lo que después sería el estilo neoclásico. Su estilo era ecléctico, combinaba su inspiración en los edificios de la antigua Roma y Pompeya, en los grabados del arquitecto italiano Piranesi y en los palacios renacentistas italianos.
Adam abogó por un estilo sencillo, preciso y delicado. Trató de un modo armonioso las proporciones, buscaba en el diseño la luminosidad, los amplios espacios, tanto en la arquitectura como en las artes decorativas. Buscaba la mezcla y combinación de motivos más clásicos de la arquitectura romana, en menor medida de egipcios y etruscos; y neogóticos como arabescos, esfinges, festones, grifos, guirnaldas, jarrones, medallones, pilastras, trípodes o volutas.

























