Bronce macizo de bulto redondo, Vienes o Austriaco pintado a mano y en frío, del grupo reino animal. Inscripción, firma de la localidad donde se hizo y el número de serie del modelo Viena 318.
Rara composición de este grupo de cerdito con sus crías en diferentes posturas bajo la protección de la madre que, se la representa robusta y en horizontal acentuando su potencia. Realizado con gran naturalismo, movimiento y detalle; cerda con ojitos pequeños, morro arrugado, cola ondulada que deja ver trasero bulboso de la cerda, tetas marcadas y grandes para amamantar a los cerditos; los cerditos dando movimiento al grupo.
Pintado al óleo y en frio, color muy natural y texturizado imitando la piel del cerdo. Color anaranjado con manchas negras.
El cerdo esta considerado un animal de la suerte al igual que el trébol de cuatro hojas; dos conocidos amuletos de la suerte
De los talleres Vieneses salieron pequeñas figuras de bronce cinceladas y policromadas que obtuvieron un gran éxito, tanto en Austria como en el resto de Europa; caracterizados por una gran atención a los detalles, el movimiento y la expresividad.
Bronces de pequeño formato que se hicieron famosos en el siglo XIX y exportados a países como Londres, Paris, New York… , se vendían como artículos de colección, decoración y regalo entre la burguesía de la época, de gusto exótico. Las representaciones de animales eran uno de los temas preferidos de los escultores de bronces vieneses y de su clientela que llegaron a venderse con el sello de bronces Viena
No hay mucha información documentada sobre este género. Lo que sí sabemos es que Viena, el centro cultural y científico de Europa central, es la cuna de estas obras de arte cada vez más apreciadas. Se trata de una forma de artesanía altamente comercial caracterizada por una gran atención al detalle, al movimiento y a la expresividad, creada principalmente para el mercado de exportación y vendida en grandes ciudades como Londres, París y Nueva York. Se vendían como artículos decorativos y de regalo en los grandes almacenes de estos y otros grandes centros cosmopolitas del mundo occidental
Mientras que el siglo XVIII imperial fue testigo de la edad de oro de las artes y oficios vieneses, el siglo XIX dio origen al género de los objetos de arte en bronce. Inspirados por los escultores franceses y creados en pequeñas fundiciones a partir de mediados y finales del siglo XIX, los bronces se fundían utilizando modelos de cera o yeso. Una vez completado el vaciado, se terminaban, añadiéndoles detalles a mano, incluido el “cincelado”, es decir, la aplicación de una herramienta al bronce para sugerir textura. Las piezas más complejas se fundían en secciones y se les unían. Había dos procesos de acabado: patinado y pintura en frío. En el primer proceso, que produce un efecto monocromático, se aplican óxidos y el bronce se calienta con fuego, lo que produce cambios químicos. En el segundo proceso, se aplicaban minuciosamente pinturas al óleo de varios colores al bronce, creando representaciones vívidas de una asombrosa variedad de fauna y flora.
























