Placa devocional realizada en bronce fundido de gran calidad y detalle, dorado con oro fino «Ormolu».
Forma rectangular con bordes moldurados, interior imagen de San Jerónimo como Ermitaño, acompañado de sus atributos.
Se representa a San Jerónimo Penitente, semidesnudo, con la orla de santo y capelo cardenalicio a su espalda; semiarrodillado, siguiendo los tipos iconográficos convencionales como santo penitente en su gruta, rodeado de unos paisajes rocosos y boscosos, aludiendo a su retiro en la gruta del desierto de Calcis, en la frontera con Siria. Sostiene en su mano un crucifijo, en actitud o gesto contemplativo, mientras en la otra tiene un canto rodado con el que se autodisciplina. En la composición aparecen atributos iconográficos suyos como el libro de sus epístolas (padre de la Iglesia) o Vulgata; el León que representa la historia descrita en la «Leyenda Dorada»: durante uno de sus paseos el santo encontró a un león herido a quien curó y convirtió en uno más de sus discípulos. El león se convirtió en su mascota; la calavera símbolo de la transitoriedad de la vida, como memento mori, a la nimiedad de los placeres dela vida frente a la certeza de la muerte, el uso de la calaveras en el arte se le llamaba «Vanitas».
San Jerónimo es uno de los grandes teólogos de la época paleocristiana. Está considerado por muchas confesiones cristianas como uno de los más notables doctores de la Iglesia, un sabio de enorme trascendencia que puso todas sus capacidades al servicio de la Sagrada Escritura, un santo y un padre de la Iglesia.
Estas piezas la llevaban colgadas los religiosos al cuello o pendiendo del cordón el manto.
Pieza de colección.



















