Dibujo de paisaje montañoso con cascada y cabaña de madera. Desde luego se trata de un paisaje precioso, idílico que no sabemos si es en su totalidad real o tiene algo de fantasía como corresponde a los paisajes románticos de mediados del siglo XIX.
Esta realizado en papel con lápiz y clarión para el agua, con gran perspectiva y profundidad. Firmado D. Roberts.
David Roberts pintaba rincones que veía, alterando escalas y sumando vegetación y demás elementos que dieran un toque románico y pintoresco a lugares ya de por si fantásticos
En vida sus obras fueron muy estimadas y cotizadas para pasar de moda posteriormente. Actualmente ha vuelto a recobrar interés y valor en el mercado del arte gracias al coleccionismo de los piases árabes.
David Roberts (Stockbridge, Edimburgo, 1796-Londres, 1864). Pintor y escenógrafo británico. Empezó como aprendiz de pintor de brocha gorda y con veinte años ya estaba trabajando en el teatro como diseñador de decorados. A partir de 1822 se instaló en Londres y colaboró con Clarkson Stanfield haciendo dioramas y panoramas para el Drury Lane Theatre. En 1826 expuso por primera vez en la Royal Academy, de la que sería elegido académico en 1841. Paradigma del paisajismo romántico, realizó numerosos viajes y alcanzó la fama haciendo vistas pintorescas y arquitecturas de los distintos lugares que visitó, encontrando en el oriente próximo su mayor fuente de inspiración. De 1832 a 1833 viajó por España, y visitó Marruecos y Tánger. A su regreso a Londres dio a conocer sus acuarelas, las publicó en forma de grabados y litografías con el nombre de Picturesque Sketches in Spain During the Years 1832 y 1833, y consiguió mucha popularidad entre un público que apreciaba cada vez más lo exótico. Fue uno de los primeros artistas que viajaron al próximo oriente, atraído por los lugares bíblicos. Recorrió Palestina, Egipto, Jordania y Siria. Asimismo, conoció Europa visitando Bélgica, Holanda, Francia, Italia y Austria. La experiencia adquirida como escenógrafo se percibe en la destreza de sus dibujos de viajes, en los cuales plasmó las proporciones de los monumentos, ciudades y desiertos que visitó. Además, realizó bocetos de escenas costumbristas de la vida local. Roberts conseguía unas composiciones muy efectistas gracias a los peculiares puntos de vista que adoptaba, al dominio de la luz y al uso de fuertes colores. En sus últimos años se dedicó a hacer vistas del Támesis.
El Museo del Prado posee cuatro pinturas de Roberts: La Torre del Oro (1833), Castillo de Alcalá de Guadaíra (hacia 1833), Interior de la mezquita de Córdoba (1838) y Capilla del Condestable (1855)




















