Perfumero cuatro depositos

420.00

Perfumero de cuatro depósitos en cristal grabado, esmalte rosa y bronce. Francia Siglo XIX

Medidas: 11 x 5,5 cm

Ref.- 3096

Perfumero de tocador compuesto por cuatro depósitos en forma triangular que se adaptan entre ellos formando un circulo,  tapón piramidal facetado; cuello en latón dorado con esmalte champlevé en rosa. Los cuatro depósitos están decorados con la técnica de tallado al ácido con tornapuntas vegetales enfrentadas con interior enrejado y florecilla. La base donde se alojan los recipientes es de bronce o latón, de forma circular, apoya sobre cuatro patitas en forma de lenteja, cuerpo dividido en dos franjas una de esmalte rosa a juego con recipientes y  la otra bronce dorado y calado con formas geométricas y hojas.

El excavado o campeado (champlevé) es un sistema propio de Occidente cuyo uso se remonta a la Segunda Edad de Hierro. Mas tarde ya a medidos del siglo XIX hubo numerosos intentos de recuperar las distintas técnicas de la esmaltaría, dentro de un contexto de revalorización del mundo medieval y renacentista que llevó a crear, entre otras, una sección de esmaltes en la manufactura de Sevres, bajo la dirección de Meyer- Heine. A partir de aquí asistimos a una nueva oleada de importantes artistas, destacando Claudio Popelin.

Desde el antiguo Egipto hasta el París moderno, la historia de los frascos de perfume se entrelaza con la historia de la fabricación del vidrio, así como con movimientos artísticos y los usos específicos de los perfumes de cada cultura.

Los frascos de perfume europeos del siglo XVIII estaban influenciados por las modas y los movimientos artísticos de la época. Los frascos de perfume, fabricados en vidrio, porcelana o incluso en vidrio blanco disfrazado de porcelana, dejaron de ser un recurso solo los más ricos. El comercio mundial y el auge de una clase media europea interesada en los artículos de lujo hicieron que los perfumes producidos comercialmente estuvieran más al alcance de quienes disponían de ingresos para algunas comodidades. En el siglo XIX, la producción masiva fue cada vez más común gracias a los avances de la Revolución Industrial.