Bronce de pequeño formato en bulto redondo, Vienes o Austriaco pintado a mano y en frío, del grupo reino animal.
El artista lo representa totalmente sentado con las patas delanteras estiradas y traseras recogidas hacia dentro, cabeza erguida y mirada al frente (vigilante). Realizado con gran naturalismo y detalle; perro con ojos grandes y redondos, cejas pronunciadas, cuerpo rugoso (marcando los pliegues de la piel), cola en rulo. Pintado al óleo y en frio, color blanco con toques negros, muy natural y texturizado imitando el pelo.
Es una raza de perro con origen histórico en China. El término carlino se origina en Francia Se trata de un perro pequeño de tipo molosoine. Es un perro bajo y de aspecto cuadrado y compacto, la cabeza grande, redondeada y de aspecto sólido; de carácter juguetón y buscan la interacción.
De los talleres Vieneses salieron pequeñas figuras de bronce cinceladas y policromadas que obtuvieron un gran éxito, tanto en Austria como en el resto de Europa; caracterizados por una gran atención a los detalles, el movimiento y la expresividad.
Bronces de pequeño formato que se hicieron famosos en el siglo XIX y exportados a países como Londres, Paris, New York… , se vendían como artículos de colección, decoración y regalo entre la burguesía de la época, de gusto exótico. Las representaciones de animales eran uno de los temas preferidos de los escultores de bronces vieneses y de su clientela que llegaron a venderse con el sello de bronces Viena
No hay mucha información documentada sobre este género. Lo que sí sabemos es que Viena, el centro cultural y científico de Europa central, es la cuna de estas obras de arte cada vez más apreciadas. Se trata de una forma de artesanía altamente comercial caracterizada por una gran atención al detalle, al movimiento y a la expresividad, creada principalmente para el mercado de exportación y vendida en grandes ciudades como Londres, París y Nueva York. Se vendían como artículos decorativos y de regalo en los grandes almacenes de estos y otros grandes centros cosmopolitas del mundo occidental
Mientras que el siglo XVIII imperial fue testigo de la edad de oro de las artes y oficios vieneses, el siglo XIX dio origen al género de los objetos de arte en bronce. Inspirados por los escultores franceses y creados en pequeñas fundiciones a partir de mediados y finales del siglo XIX, los bronces se fundían utilizando modelos de cera o yeso. Una vez completado el vaciado, se terminaban, añadiéndoles detalles a mano, incluido el “cincelado”, es decir, la aplicación de una herramienta al bronce para sugerir textura. Las piezas más complejas se fundían en secciones y se les unían. Había dos procesos de acabado: patinado y pintura en frío. En el primer proceso, que produce un efecto monocromático, se aplican óxidos y el bronce se calienta con fuego, lo que produce cambios químicos. En el segundo proceso, se aplicaban minuciosamente pinturas al óleo de varios colores al bronce, creando representaciones vívidas de una asombrosa variedad de fauna y flora.




















