Bronce de bulto redondo, movible, Vienes o Austriaco pintado a mano y en frío, es un tipo de bronce que los denominan por su temática traviesos o eróticos, aquí representan a una princesa árabe con su esclava abriendo el vestido y, dejando ver sus partes íntimas. Firmado en la parte trasera por Bergman (Namgreb).
Realizado con gran naturalismo, movimiento, detalle y minuciosidad, elegancia y sensualidad, en las figuras femeninas; una con curvas perfectas, acentuadas por los brazos elevados al colocarse el velo del tocado, pelo corto al estilo Art Deco, con cinta de perlas, enjoyada con collar, brazaletes y pulseras en ambos brazos; viste prenda corta, de gusto árabe, para cubrir el pecho, falda o paño hasta la media pierna; la otra figura arrodillada sobre un cojín, semidesnuda con los pechos al aire y túnica atada al centro, pelo corto recogido con cinta, brazaletes en los brazos, uno estirado para abrir la falda articulada, que al abrirse se transforma en un bronce erótico. Ambas figuras están sobre un pedestal escalonado con alfombra de gusto árabe en la superficie.
Bronce de pátina marrón oscura para las carnaciones, policromado al óleo y en frio para los tejidos, colores plata, rojos, verdes, bastaste bien conservados.
Este grupo escultórico entra dentro del gusto de lo exótico que apareció en el sigo XIX, a partir de 1830, imágenes de moros, harenes, (son frecuentes las representaciones de odaliscas con esclava); la sensualidad, el colorido y la languidez femenina. se repiten.
De los talleres Vieneses salieron pequeñas figuras de bronce cinceladas y policromadas que obtuvieron un gran éxito, tanto en Austria como en el resto de Europa; caracterizados por una gran atención a los detalles, el movimiento y la expresividad.
Bronces de pequeño formato que se hicieron famosos en el siglo XIX y exportados a países como Londres, Paris, New York… , se vendían como artículos de colección, decoración y regalo entre la burguesía de la época, de gusto exótico.
No hay mucha información documentada sobre este género. Lo que sí sabemos es que Viena, el centro cultural y científico de Europa central, es la cuna de estas obras de arte cada vez más apreciadas. Se trata de una forma de artesanía altamente comercial caracterizada por una gran atención al detalle, al movimiento y a la expresividad, creada principalmente para el mercado de exportación y vendida en grandes ciudades como Londres, París y Nueva York. Se vendían como artículos decorativos y de regalo en los grandes almacenes de estos y otros grandes centros cosmopolitas del mundo occidental
Mientras que el siglo XVIII imperial fue testigo de la edad de oro de las artes y oficios vieneses, el siglo XIX dio origen al género de los objetos de arte en bronce. Inspirados por los escultores franceses y creados en pequeñas fundiciones a partir de mediados y finales del siglo XIX, los bronces se fundían utilizando modelos de cera o yeso. Una vez completado el vaciado, se terminaban, añadiéndoles detalles a mano, incluido el «cincelado», es decir, la aplicación de una herramienta al bronce para sugerir textura. Las piezas más complejas se fundían en secciones y se les unían. Había dos procesos de acabado: patinado y pintura en frío. En el primer proceso, que produce un efecto monocromático, se aplican óxidos y el bronce se calienta con fuego, lo que produce cambios químicos. En el segundo proceso, se aplicaban minuciosamente pinturas al óleo de varios colores al bronce, creando representaciones vívidas de una asombrosa variedad de fauna y flora.
Los dos artistas más destacados asociados con la creación de los Bronces de Viena son Franz Bergman y Carl Kauba. La Fundición Bergman, fundada en la década de 1880 por Franz Bergman (1830-94), era más conocida por sus grupos de bronce pintados en frío, como animales, escenas orientales y eróticas. La mayoría de los Bergman están firmados con una «B» colocada dentro de una urna con doble asa y el sello Bergman o la palabra «Namgreb».
Tras la muerte de Franz Berman, el negocio fue continuado y ampliado por su hijo, Franz Xavier Bergman (1861-1936), quien contrató a varios artistas para producir estas maravillosas figuras y desarrolló el logotipo de la firma Bergman mencionado anteriormente. La fundición cerró en 1930.























